HISTORIAS DE LA HISTORIA

Chantal Mauduit, 22 años de su muerte en el Dhaulagiri

La francesa falleció a los 34 años de edad con un dilatado currículum de alpinismo técnico y comprometido. Pero más allá de ello, quedó una personalidad carismática y vital, que vivió con pasión la montaña y sus gentes.

Chantal Maudit escribiendo
Chantal Maudit escribiendo
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La irrupción de Chantal Mauduit en el mundo del himalayismo fue fulgurante. La personalidad alegre y vital, carismática y apasionada, de esta veinteañera francesa irrumpió de forma arrolladora en una comunidad casi exclusivamente masculina, llena de tipos duros y relatos épicos. Chantal era valiente y tenía muy claro su camino, basado en la aplicación del estilo alpino más ligero posible, en el que por supuesto no entraba el uso de oxígeno. Todavía más sonoro fue su fallecimiento en el campo 2 del Dhaulagiri en mayo de 1998.

Pasión por los ochomiles

Su idilio con los ochomiles comenzó en una primera expedición al Everest en 1989, cuando tenía 25 años. Tenaz, intentó siete veces el techo del mundo hasta 1995, cuando colapsó en la Cumbre Sur (8.750 m) y tuvo que ser rescatada y ayudada a descender hasta el Collado Sur por Scott Fischer. Nunca lo coronó.

Sí hizo cumbre en el K2 (8.611 m) en 1992, y se convirtió en la cuarta mujer en conseguirlo –cuando falleció, ninguna de las cinco que lo habían subido continuaba viva–. El año siguiente se embarcó en una brillante expedición de otoño con Òscar Cadiach y Manel de la Matta, con quienes ascendió el Sisha Pangma (8.027 m) por la Británica; y, a continuación, el Cho Oyu (8.188 m) con De la Matta por la variante polaca.

Igualmente exitosa fue su primavera de 1996. La comenzó integrada en la expedición Lhotse-Pumori liderada por el estadounidense Dan Mazur. El 28 de abril alcanzaba la cima del Pumori (7.138 m) con Dan Mazur, Dean James y Mike Pearson; y el 10 de mayo, realizaba la primera ascensión femenina del Lhotse (8.516 m), que culminó en solitario desde el C4 (7.800 m). Mientras sus compañeros permancían allí para un siguiente intento de cima un par de semanas más tarde, ella se desplazó hasta el Manaslu (8.163 m) con Ang Tshering, su sherpa de confianza, como compañero de cordada y también alcanzó la cima.

En verano de 1997, completó su nómina de ochomiles con el Gasherbrum II (8.034 m), pues la muerte le sobrevino la primavera siguiente.

A su muerte, era la segunda mujer con más ascensiones a montañas de 8.000 metros (seis), solamente superada por la polaca Wanda Rutkiewicz.

Muerte en el Dhaulagiri

El fallecimiento de Chantal Mauduit fue una trágica noticia para el mundo del alpinismo y estuvo rodeado de cierta controversia. Ya había estado en el Dhaulagiri el otoño anterior, pero tuvo que retirarse a 7.500 m. Lo intentó, de nuevo con Ang Tshering Sherpa, en primavera de 1998.

En esta ocasión, el 22 de abril ya había montado el C3 (7.000 m) y todo parecía marchar con rapidez. Sin embargo, el mal tiempo y el riesgo de avalanchas mantuvieron a las expediciones frenadas un par de semanas. Allí estaba también el equipo de Al filo de lo imposible con los hermanos Iñurrategi, Juanito Oiarzabal, Josu Bereziartua, Juan Vallejo, José Carlos Tamayo… También los experimentados Ed Viesturs, Veikka Gustaffson y Guy Cotter, una expedición eslovena con Davo Karnicar, y otras procedentes de Italia y Grecia.

Se comenzó a dibujar una ventana de buen tiempo y Chantal Mauduit y Ang Tshering Sherpa ascendieron a su C2 (6.550 m) el 7 de mayo. Sin embargo, la méteo cambió ese mismo día y el resto de alpinistas decidieron regresar al CB. El 8 de mayo se quedaron solos en la montaña, tras la marcha de una cordada de los italianos. No se volvió a saber nada más de ellos.

Días más tarde, el 13 de mayo, Luis Ángel Rojo descubrió su tienda sepultada por la nieve, aunque no consiguió dilucidar si sus cuerpos estaban dentro o no cortando la tela con su navaja. El 14 de mayo, Franco Brunello –el último que había hablado con Mauduit y Ang Tshering una semana antes– consiguió abrir un poco más la tienda y ver sus sacos entre la nieve. El 15 de mayo, el también italiano Celestino Toldo cargó una pala para retirar la nieve y finalmente encontrarse con los cuerpos de los dos fallecidos, que se supone murieron en algún momento entre el 9 y el 11 de mayo.

Existen dos versiones de lo que les pudo ocurrir: por un lado, los alpinistas italianos que la encontraron, su familia y la autopsia que se le realizó en Francia, respaldan la teoría de que se rompió el cuello al ser golpeada por unos bloques de hielo desprendidos durante una avalancha que saltó sobre el resalte rocoso que los protegía. Por otro lado, otros alpinistas en el campo base apuntaron, ante la ausencia de evidencias de avalancha, la teoría de que se asfixiaron dentro de la tienda, tras ser cubierta totalmente por la nevada.

Uno de los alpinistas que más se significó en ese sentido, llegando a criticar a Mauduit por “despreocupada”, fue Ed Viesturs, quien ya había dudado de que hiciera verdaderamente cima en el Lhotse dos años antes. El estadounidense le afeaba que hubiera necesitado ayuda de otros varias veces para sobrevivir en las montañas y que nunca lo hubiera reconocido ni agradecido.

Pasión por la escalada y el alpinismo

Lo cierto es que, a pesar de su juventud y precocidad, Chantal Mauduit no era ninguna advenediza y no llegó a los ochomiles por casualidad ni falta de preparación técnica. La avalaban meritorias realizaciones tanto en los Alpes cono en los Andes, ya fuera sobre roca o hielo.

Su historial alpino incluye ascensiones tan remarcables como la Jöri Bardill al Frêney (con Ernest Bladé), el Pilar Bonatti del Dru en 8 horas (con Ernest Bladé, Araceli Segarra y Albert Castellet), el Espolón Walker a las Grandes Jorasses en el día desde Chamonix o la Devies-Gervasutti a la Ailefroide.

Dio el salto a los Andes, donde escaló el Urus (5.500 m) y el Huascarán (6.768 m), de cuyas cumbres descendió en parapente. Hizo la travesía del Sajama (6.542 m) en Bolivia y también intentó el Fritz Roy en Patagonia. En aquella época llegó a encadenar 7a de deportiva, escaló El Capitan en Yosemite, se anotó la clásica Polar circuss (700 m, WI5) en Canadá e inclusó escaló un iceberg desde un velero con el que navegó desde Ciudad del Cabo. Llegó a ir a la Antártida, donde ascendió el Mt. William (1.600 m).

Pasión por los oprimidos

Quienes la conocieron, destacan de ella su alegría y su pasión, pero también su implicación con los menos favorecidos y su compromiso con los oprimidos. Se involucró activamente a favor de los derechos de la causa tibetana, se entrevistó varias veces con el dalai lama y llegó a escalar la aguja de la catedral de Notre Dame en París para colgar una bandera del Tibet.

Tras su fallecimiento, sus amigos y familiares crearon la Asociación Chantal Mauduit a favor de los niños de Nepal, que gestiona una escuela en Godawari, al sur de Katmandú.

En 1995 la entrevistamos para la revista Desnivel.

En su recuerdo su familia y amigos crearon un proyecto de ayuda humanitaria que lleva su nombre.

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